viernes, 30 de enero de 2026

Historias de aquí

LAS ANTIGUAS ESGUEVAS DE LA CIUDAD

Mª Mercedes Rodrigo Almendres      

                  El agua es fuente de vida, por lo que bien podemos decir que la madre naturaleza fue muy generosa con Burgos; pero para que ese agua fuera bien utilizada, el hombre tuvo que idear la forma de encauzarla debidamente para sacar de ella el máximo provecho. San Lesmes, fue quien según la tradición abrió las acequias que andando el tiempo se denominarían esguevas y han servido durante muchos siglos para el saneamiento de la ciudad.

La confluencia de los Ríos Pico y Vena, al desembocar en el Arlanzón, era un peligro eminente que causaba graves tragedias debido a las grandes inundaciones que arrasaban los campos y destruían puentes y viviendas. Sobre el cauce de estos ríos se construyeron diversos puentes que servían para comunicar unas calles con otras. Había uno entre la calle del Mercado y la actual Plaza Mayor, se llamaba de los Trigueros, otro en la calle Diego Porcelos en su unión con la de la Paloma y otro entre Alonso Martínez y Laín Calvo.

Las esguevas construidas por San Lesmes permanecieron al descubierto y prestando su servicio hasta el siglo XIX, en que siendo alcalde D. Timoteo Arnáiz en 1849, se cubrieron sin que por ello desaparecieran, puesto que son la base del actual alcantarillado de Burgos. Estas famosas esguevas atribuidas a San Lesmes y que tan peculiar carácter daban a la ciudad eran dos, aparte de la que aún discurre por la calle de la Cava (hoy San Lesmes) y que va a desaguar al Arlanzón junto con el Pico y el Vena, una vez pasado el puente de las Viudas.


Dibujo de Isidro Gil. Entrada tapiada de la esgueva de la Moneda


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