Desde la biblioteca de Capiscol…
Georgina
Moncreiffe: una vida de lujo que dio lugar a una gran filántropa
Esta quincena queremos
acercarnos a una mujer fascinante: La mujer más bella de Europa. Su marido la
exhibía por todo el continente en lo que parecía un cuento de hadas. Sin embargo,
el destino le tenía reservado otro papel que hizo de ella una mujer valiente,
decidida y cercana al sufrimiento de los demás.
Georgina Moncreiffe nació en
Perthshire, Escocia en el seno de una familia aristócrata. Era la tercera de
una serie de hermanas todas famosas por su belleza.
En el verano de 1865 se
anunció el compromiso entre Georgina, de 18 años, y William Ward, primer Conde
de Dudley, de 48 años, un acaudalado terrateniente y propietario de minas y
acerías. En seguida empezaron las fiestas, los bailes, las recepciones por las
principales ciudades europeas. En todas ellas sobresalía. En la corte imperial
francesa, las mujeres más elegantes de Francia admitían que ella las eclipsaba
por completo. En Viena, hasta la emperatriz de Austria parecía palidecer junto
a la joven inglesa a su lado.
Durante catorce años
Georgina vivió en una especie de jaula de oro. Su marido le agasajaba con
fascinantes joyas, vestidos y caprichos e insistía en que vistiese siempre de
gala, pero siempre se negó a que sobre ella recayera alguna responsabilidad en
el enorme patrimonio que poseían, ni siquiera en la administración de sus
magníficas casas en Witley Court y en Dudley House. Dirigió uno de los primeros
movimientos sufragistas en apoyo del voto a la mujer.
El robo de las joyas de Lady
Dudley, ocurrido el 12 de diciembre de 1874 en la estación de Paddington de
Londres, fue un famoso delito en la Inglaterra victoriana. Las joyas, con un
valor aproximado de 25.000 libras esterlinas, nunca se recuperaron.
En 1879 el conde sufrió un
ictus y la vida de Georgina dio un vuelco de 180 grados. La condesa cuidó de él
con absoluta dedicación y se puso también al frente de las minas y sus
propiedades familiares, demostrando su enorme valía y fuerza vital. Finalmente
el conde Dudley falleció de neumonía en 1885.
Nunca volvió a casarse a
pesar de las numerosas ofertas de matrimonio, con un hijo de Otto Von Bismarck
entre sus pretendientes. Se dedicó por completo a la educación de sus hijos,
así como al servicio a su país y a organizaciones benéficas.
Dirigió residencias de enfermería. Reclutó
voluntarios para hospitales benéficos. Sirvió con la Cruz Roja Británica
durante la Segunda Guerra Bóer y la Primera Guerra Mundial. Ya entrada en sus
60, y 70 años, trabajaba nueve horas al día en un hospital de convalecencia
cuidando a soldados heridos. Enterró a dos de sus hijos. Tenía 68 años cuando
enterró a su hijo menor. Y aun así siguió trabajando. Nueve horas al día.
La duquesa falleció
finalmente en 1929 a la edad de 82 años, tras haber pasado más de la mitad de
su vida viuda.
*Fuentes:
-https://es.wikipedia.org/wiki/Georgina_Ward,_condesa_de_Dudley
(Consultado 13/03/2026)
-https://www.villafrancadeloscaballeros.es/%C3%A1reas-y-servicios/bienestar-social-e-igualdad/mujer-memorable/3984-enero-2026-georgina-moncreiffe
(Consultado 13/03/2026)
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Muy
ResponderEliminarMUy bien
Muchas gracias por las recomendaciones.
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