Historias de aquí


UNA HISTÓRICA CASA EN LA CALLE SANTANDER

Mª Mercedes Rodrigo Almendres


                 Una de las calles más importantes de Burgos es sin duda alguna la calle Santander, calle comercial por antonomasia e importante vía por donde discurre el devenir de la ciudad.

               Conocida en tiempos pasados con el nombre de Juego de Pelota o calle Comparada, en sus comienzos se alzaba la que en su día fue la gran Plaza del Mercado Mayor. Desde la Plaza Mayor se pasaba a la actual Plaza de Santo Domingo de Guzmán, llamada en el siglo pasado Plaza de Prim, donde se encontraba una fuente piramidal conocida con el nombre de “Fuente del Obelisco” aunque también era conocida como “Fuente de la Cárcel” por su proximidad a ella, ya  que ocupaba el lugar donde hoy se levanta el Palacio de la Diputación.

               Desde tiempos pasados, la calle Santander aparece dividida en su comienzo por la manzana de casas que componen los soportales de Antón, denominados así popularmente por existir en ellos una sombrerería del mismo nombre. Sombrerería con tanto renombre que el 20 de abril de 1913 aparecía en la revista “Guasa viva” la siguiente poesía alusiva a ella:

 

Sombreros de todas clases,

de todas formas sombreros,

para chicos, para grandes,

para curas y flamencos.

Borsalinos y colmenas,

pajizos y chichoneras,

de todas marcas y precios.

Desde una triste peseta,

sobre poco más o menos,

hasta catorce mil reales

si quieres gastar dinero.

Para todas las cabezas,

para todos los cerebros.

Pa taparte la calvicie,

para resguardarte el pelo,

para todos, para todas,

Tiene Antón el sombrerero,

siempre la última moda

Los más notables modelos.

               Siguiendo los soportales nos encontramos con el magnífico edificio de la Casa del Cordón, la más importante manifestación de la arquitectura civil, anterior al siglo XVI. Fue construida por Simón de Colonia por encargo de los Condestables de Castilla, D. Pedro Fernández de Velasco y su esposa Dña. Mencía de Mendoza; dicha casa fue en numerosas ocasiones residencia real y escenario de grandes acontecimientos; en ella un 27 de septiembre de 1506 moría Felipe el Hermoso, pero por su importancia histórica y artística bien merece un artículo aparte.

               Siguen a este edificio hermosas casas de principios del siglo pasado y numerosos comercios en las plantas bajas. Frente a la Casa del Cordón, actualmente ocupada por la Caixa, antes Caja de Ahorros Municipal, se encuentra la casa a la que se refiere este artículo. Se trata de la “Casa Arriaga” más conocida con el nombre de la “Casa del Castellano” por estar instalada en ella la imprenta del mismo nombre y a cuyos talleres se entraba por la calle de la Moneda.

               Esta casa se construyó en el año 1920 y es modélica en su género, tiene su entrada por la calle de Santander, escudo nobiliario, artísticos miradores de madera y balcones de hermosa rejería, lo que la hacen merecedora de la admiración de propios y extraños.

               Era propiedad de la Real Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos que jugaron una importante labor en la vida de nuestra ciudad, según se refleja en una cartela existente encima de la puerta principal. Luego fue ocupada por la Caja Central de Ahorros y Préstamos y más tarde en 1924 fue adquirida por la Casa Social.

               En esta misma casa, la religiosa Carmen Sallés funda la Congregación de las monjas Concepcionistas, dedicadas a la enseñanza, que más tarde se trasladarían a la calle de la Calera, donde durante muchos años educaron en sus aulas a multitud de niñas burgalesas; a finales del siglo pasado este colegio se trasladó a un lugar cercano al Gobierno Militar, donde siguen con su misión docente, y el antiguo colegio de la Calera sirvió para ensanchar el Museo Arqueológico.

               Los bajos de esta singular casa, están ocupados tanto en la calle Santander como en la Moneda por diversos comercios, algunos de instalación reciente como Mango o MISAKO, antes guarnicionería Nieto, Casa Cuevas, famosa charcutería de gran prestigio en la ciudad, y una joyería. En los bajos de esta casa, pero con vistas a la Moneda estuvieron los grandes almacenes de Sixto Marcos.  Su interior está ocupado actualmente por numerosas oficinas y en ella tienen su sede diversos bufetes de abogados.

               Numerosos comercios jalonan las dos aceras de la popular calle Santander y al comienzo de ella podemos contemplar un vetusto edificio que hace esquina con la Plaza de Santo Domingo y que ostenta un hermoso escudo, en los bajos de esta casa estuvo la ferretería de Jiménez Cuende, una de las más famosas de la ciudad.

               La casa “Arriaga”, también conocida como Casa Hervías, tras un adecentamiento de sus fachadas, que han sido pintadas en color azul y rojo recibió en 2006 el premio de “Edificio del año”.

Antigua fotografía de la Casa Arriaga


Este artículo salió publicado en el número 10 de la revista “A Nuestro aire" en marzo de 2019.




 

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